MANIFIESTO DE FUNDACIÓN

      Compañeros, compañeras, amigos, amigas, colegas:

Hace siete meses nos reunimos aquí en Nova Iguaçu en un evento como éste. Se trataba en aquel momento, de repasar las informaciones que unas pocas colegas trajeron de Cuba tras su participación en el Encuentro por la Unidad de los Educadores Latinoamericanos, en La Habana. En aquel momento sentimos la necesidad, teniendo en cuenta el interés expreso por los participantes y, tal vez, vaya uno a saber, por el clima emocional y éxito de aquel evento, de dar continuidad a tal trabajo. Y fue nuestro compromiso.

Este evento, aunque retrasado, como lo creemos, es el cumplimiento de aquella promesa. Nos gustaría tenerla cumplido más temprano; si no lo hicimos es porque nos hicieron falta condiciones organizativas: somos algunos pocos compañeros preocupados con nuestra identidad, nuestros valores, nuestro futuro y de nuestros hijos, preocupados con la preservación de nuestras riquezas, de nuestro medio ambiente, en un mundo de cambios cada vez más acelerados, de revolución científico-técnica cuyo controle tiene vez a partir de los grandes centros económicos, echando los países de la periferia, como los del llamado tercer mundo, a la condición de suplidores de mano de obra y materia prima baratas y consumidores de productos de baja cualidad, incluso en aras de la producción artística.

Con estas ideas nos vamos a unir a otros tantos millones en Brasil, América Latina y el mundo. Mas aquí, en este momento, para organizar este trabajo, talvez por falta de organización, o por nuestra incapacidad de movilizar, infelizmente somos pocos. Somos pocos, pero sin modestia podemos afirmar que nuestro objetivo es grande: crear un Centro de Intercambio Cultural latino-americano para a través de él y oficialmente, promover eventos como este, con mayor frecuencia, buscando intercambio con nuestras universidades, trayendo intelectuales identificados con esta problemática, a contribuir fuera de los centros de producción del conocimiento académico, interaccionando con las camadas más distintas de la sociedad en las regiones periféricas, e interaccionando ricamente. Intercambiando con Universidades e entidades de América Latina y del mundo, como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Habana y otras.

El Centro de Intercambio Cultural será la entidad que vendrá a descubrir, incentivar y canalizar el talento artístico individual, creando espacios e condiciones para su expresión, buscando unir la técnica a los profundos sentimientos expresos por el arte popular; y además un espacio también donde podamos discutir nuestras realidades, para que podamos entender mejor la realidad del mundo. Incrementar a cada día nuestros conocimientos, perfeccionarnos en cuanto seres humanos, luchar para que seamos mejores, por pertenecernos a este país, que podría ser mejor, a este continente, que podría ser mejor, a este mundo, que podría ser mejor.

El Centro de Intercambio Cultural buscará aún reforzar los lazos de solidaridad entre y para con los pueblos cuya historia, desde el llamado descubrimiento, tiene mucho de invasión, rapiña, explotación, resistencia, represión.

¡Que la memoria de tantos héroes de nuestra tierra, nuestro país, y nuestra América, nos inspire en esta tarea!

¡Que nos sirva de aliento la memoria de todos aquellos que en algún lugar del mundo, alzaron bandera de la libertad y la justicia!

¡Que nos podamos identificar con todos aquellos quines, a su manera, con su arte, su trabajo, sea intelectual o no, no se entregan al conformismo y, efectivamente, dan su contribución para la construcción de un mundo mejor.

¡Que no muera la esperanza en nuestras vidas!

Con estas palabras y con este espíritu, damos inicio a este encuentro que, una vez más, afirmamos, no será el último. ¡Que germine la semilla!

Nova Iguaçu, 20 de abril de 1996.   

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